Se confirmaría el Pacto Posse-Galmarini para asegurar la reelección de Gustavo en 2019

Corrieron muchas versiones durante mucho tiempo y finalmente se habría confirmado lo que a voces el mundo de la política intuía: un pacto donde Gustavo Posse sumó al peronista-massista Sebastian Galmarini para mantenerse en el poder, asegurándose su sexta reelección en 2019.  El pacto sería muy amplio con Posse asegurándose una nueva mayoría automática en el Concejo Deliberante, y Galmarini recursos frescos para sus objetivos políticos, ahora que quedó en debilidad extrema.

La confirmación del pacto fue explícita en la última sesión del Concejo Deliberante cuando, a pesar de haber apoyado durante años que el proyecto del Puerto de San Isidro no se transforme en un nuevo negocio inmobiliario de Posse, sorpresivamente para la prensa, los concejales del Frente Renovador, junto al possismo, lograron frenar un proyecto de Unidad Ciudadana, apoyado por el resto de la oposición, para frenar el atropello.

El pacto, a espaldas de la comunidad de San Isidro, se habría concretado en mayo de 2018 previo a lo que algunos llamaron un avasallamiento del Intendente Posse al Concejo Deliberante, cuando con los votos del Frente Renovador, Posse logró instalar a su delfín Andrés Rolón como presidente del Concejo Deliberante en una jugada polémica, sorpresiva y cuanto menos sin respetar el reglamento interno de dicha casa.

Sebastián Galmarini vio la oportunidad y habría pactado aumento de la cantidad de asesores de su bloque, recursos para sus fundaciones, recursos para su página trucha de Facebook San Isidro en Paz, y sobre todo financiar enteramente su campaña política de 2019.  El pacto sería que por cada necesidad de contar con los votos de Beccar Varela y Medina en el Concejo Deliberante, Galmarini recibirá más beneficios.

Por su cuenta, Gustavo Posse recibió los votos para lograr controlar el Concejo Deliberante, los votos para cada votación importante, aprobación del presupuesto 2019 y un compromiso de parte del renovador de realizar la campaña sucia hacia los rivales de Posse, a través de sus medios truchos.  Posse habría puesto a disposición de Galmarini toda la estructura de medios oficiales y “paralelos2” del Municipio a disposición del massista.

¿Qué quedó en duda?  En principio el pacto incluiría desandar y enterrar la denuncia de corrupción de la madre de Galmarini, la ex concejal Marcela Durrieu, que en 2008 realizó contra el Intendente Posse que tramita el juzgado Federal de Ramos, cuyo fiscal es Di Lello.  Esta causa tiene en jaque al Intendente y a un paso de ser procesado por asociación ilícita y malversación de fondos por el Plan Federal de Viviendas en la villa Martín y Omar donde se realizaron 42 casas sobre 250 y el Intendente presentó un final de obra que incluía a las 250 casas, en connivencia con De Vido y José López.  Sin embargo, no está claro dicho alcance del pacto, debido a una supuesta negación de la autora de la denuncia, Marcela Durrieu.

Lo extraño de esta historia es que históricamente el clan Galmarini se vanaglorió de ser “enemigos” de Posse.  Mientras que el Intendente durante años se ocupó de esmerilar y destruir a dicho clan.  En 2017 se notó una campaña sucia sin igual de parte del possismo hacia Galmarini surtiendo en un resultado eficaz: el derrumbe electoral de Galmarini y Durrieu, quienes no lograron reelegir sus bancas a senador provincial y a concejala, respectivamente.

Pragmáticos y habilidosos ambos se unieron ahora para cubrir sus necesidades.